¿Qué es lucro cesante?

El lucro cesante, registrado en el artículo 1106 del Código Civil, se refiere a la ganancia que ha dejado de percibir un individuo debido a un acto ilícito o el incumplimiento de contrato del deudor. En tal sentido, se debe producir una indemnización consistente con el capital cesante (perdida de beneficio) por los daños originados. 

El citado artículo, registra una prestación resarcitoria no solo por la ganancia no obtenida a futuro, sino también por la pérdida sufrida al momento de ocurrir el suceso culpable. 

Estos daños y perjuicios deben ser probados, lo que resulta más complicado que la comprobación del daño emergente, que es efectivo y real. En cambio, el lucro cesante se basa en el futuro, y su cuantificación se hace de lo que se esperaba percibir. 

La justificación también debe dejar clara la relación que existe entre la violación del acuerdo contractual o el hecho ilícito y el dejar de recibir dividendos que deben contemplarse como concretos, ciertos y comprobables, bajo parámetros reales. 

Marco legal del lucro cesante

Dos tipos de imputación civil se desprenden del Derecho, la contractual y la extracontractual. Cuando una de las figuras que integran un contrato comete morosidad, dolo o negligencia, quebranta sus obligaciones, como lo resume el artículo 1101 del Código Civil y es considerada contractual.

Cuando la conducta o el comportamiento humano se hace presente, generando un daño por negligencia o culpa, aunque no exista un nexo contractual, se denomina imputación extracontractual, reseñado en el apartado 1902 del código. Esto también recibe el nombre de ilícito civil.

En ambos casos, el causante del suceso debe dejar indemne al afectado, ya sea cumpliendo lo acordado en el contrato, o subsanando, reparando o corrigiendo el daño causado, en el caso de no existir convenio legal. 

No obstante, cuando es determinada la culpa extracontractual la obligación del autor recae sobre el hecho de que no debe, bajo ninguna circunstancia, causar daño a otra persona.

Por su parte, y según el mencionado artículo 1106 del Código Civil, el resarcimiento de los daños y perjuicios debe abarcar el valor de la pérdida experimentada y el de la ganancia que se ha dejado de obtener el acreedor en tiempos futuros. 

Es en este apartado que surgen dos conceptos, el de daño emergente, como el daño real y evidente, y el lucro cesante, como derecho a la indemnización luego de una frustración evidente y un hecho que la desencadenó, comprobándose entre ellos una relación de causalidad.

¿Cómo comprobar el lucro cesante?

Para el proceso probatorio se deben considerar los siguientes aspectos: 

– Probar si existe el lucro cesante:el contratante se debe valer de presunciones, cálculos apegados a la objetividad y probabilidades enmarcadas en la sensatez para determinar cómo habrían sucedido los hechos de no haberse presentado el daño, sin dejar de lado la evidencia del vínculo con el tercero acusado. 

Asimismo, debe quedar demostrado que existe un vínculo proporcional entre el no cumplir con el contrato o el haber incurrido en un ilícito y el no recibir más ingresos por este concepto. 

Los beneficios hipotéticos, imaginarios, y con bases subjetivas serán descartados de plano, debido a la rigurosidad del tema y el criterio restrictivo que se maneja en torno al mismo. Debe de estar bien argumentando con base solida.

Estas consideraciones se han tomado en cuenta como medida para evitar los enriquecimientos injustos, por lo cual la certificación denominada “in genere”, que formulan los gremios o asociaciones, sirven solo como una referencia. 

Para probar el daño causado se cuenta también con la jurisprudencia obtenida por evaluaciones prospectivas, o juicios de probabilidad, normada con los principios de la experiencia entre las personas vinculadas a diferentes disciplinas, como en el ámbito financiero, económico, contable, entre otros, según el valor que le otorguen al suceso. 

El objetivo siempre será demostrar la necesidad de reponerle al contratante lo que ha dejado de devengar, con pruebas ciertas y fehacientes, por haberse producido el suceso culpable

– Probar si existe acción u omisión: a este respecto, se esclarecerán todos los elementos del hecho que produjo el daño, para determinar si el lucro cesantefue el resultado de una acción o una omisión que de forma negligente o culposa es atribuible al incumplidor de contrato o a otra persona. 

La negligencia podrá pasar de consciente o inconsciente. En la primera, debe demostrarse que aunque el incumplidor del contrato conocía la realidad, no esperaba que las consecuencias fueran las ocurridas. 

En la segunda, el acusado desconoce que su actuar conllevará a una falta legal. Sin embargo, según lo recogido en el Código Civil, específicamente en el artículo 1902, se sancionará el actuar desajustado a lo que se espera del individuo, no su desconocimiento de las leyes. 

Tanto el nivel lógico como psicológico del acusado se toma en cuenta, debido a que lo ocurrido depende en gran medida de su actuación, su proceder ante lo sucedido, de prever lo que aconteció y de lo que se esperaba que hiciera, según su juicio y sensatez.

– Probar si el daño es causado por esa acción u omisión: las evidencias de lo sucedido por acción u omisión culposa y lo solicitado debe quedar de manifiesto. Las leyes contemplan que los daños pueden imputarse a un individuo de forma causal, dejando de manifiesto la voluntad con la que encaró los acontecimientos

La causación es denominada natural, porque se puede argumentar de forma precisa la conexión entre el acusado, su comportamiento y que haya ocurrido el suceso, quedando por sentado su culpabilidad y obligación por reparar lo que ocasionó. 

– Probar el monto del daño del lucro cesante:resulta ser lo más difícil de comprobar, pero si se cuenta con una contabilidad eficaz y actualizada, podría ser menos engorroso el cálculo. 

El monto del daño no estará sujeto a las interpretaciones de los involucrados aunque si se tomaran en cuenta, tanto a nivel civil como judicial; la transparencia en el planteamiento de los hechos de forma realista y concreta, y la objetividad en los estándares. 

Los tribunales de instancia serán los encargados de establecer finalmente la cuantía dineraria de la indemnización del lucro cesante.