¿Qué es la Valoracion del Daño Corporal?

La valoración del daño corporalse basa en un proceso que busca conocer el estado de salud de una persona. Es básicamente una ayuda para comprender cuál es su situación, una vez que sufrió un accidente. 

En la actualidad, este concepto ha sido de gran ayuda para comprender si existe la posibilidad de indemnizaciones u otras obligaciones de las empresas para sus trabajadores. La valoración del daño corporal constituye uno de los primeros pasos para conocer el estado de la persona: si su accidente tendrá secuelas, cuál será su grado de incapacidad, cuánto tiempo tardará en recuperarse, entre otros.

Si aún no sabes de qué se trata, te lo explicaremos ahora mismo.

Valoración del daño corporal: ¿en qué consiste?

Antes de establecer un concepto que explique la valoración del daño corporal, es necesario conocer con claridad qué es considerado en sí como un daño corporal.

Este no es más que el cúmulo de secuelas, restricciones físicas o mentales, que una persona presenta tras haber sufrido algún accidente, o padecido de enfermedades o expuesto a situaciones violentas que lo afectaron.

Para que ocurra un daño corporal es necesario que se presenten este tipo de consecuencias. En el caso de los trabajadores, los daños corporales pueden ocurrir por accidentes laborales, los cuales suceden por acción relacionada con su propio empleo; o también pueden ser casuales, alejados del trabajo.

Ahora bien, debido a que estos accidentes pueden ser la causa de la solicitud de incapacidades o algún tipo indemnización o compensación, es necesario conocer la totalidad del daño recibido, o la valoración del daño corporal.

Entonces, esta puede definirse como la evaluación realizada a una víctima de un accidente, bajo el seguimiento de parámetros legales. En ella se toman en cuenta secuelas de carácter psicológico, físico y sensorial, con el fin de determinar la gravedad del daño.

A diferencia de otros tipos de atención médica, la valoración del daño corporal se realiza siguiendo para conocer el alcance de las secuelas, a fin de que pueda servir de evidencia en caso de juicios o para la resolución de indemnizaciones. Siempre se toma en cuenta aspectos como el tiempo de recuperación y cómo afecta en su desempeño laboral.

Causas de valoración del daño corporal

El primer causante de la solicitud de valoración del daño corporal suele ser el accidente laboral o accidentes de trafico. Se trata de un factor que se repite constantemente, sobre todo en grandes empresas con numerosos trabajadores expuestos a riesgos o peligros en cada una de sus funciones.

Los accidentes laborales son sumamente comunes. Sin embargo, no todos derivan en daños corporales de mucha gravedad. Cuando sí sucede, entonces la valoración del daño corporal es de gran importancia.

Un ejemplo podría ser la pérdida de la visión por parte de un trabajador, a raíz de una explosión mientras trabajaba. En estos casos se suele solicitar la valoración para conocer el daño recibido, si existe la posibilidad de recuperación de la visión y en cuánto tiempo.

Cada aspecto se evalúa considerando el pago de indemnizaciones o la compensación por el daño recibido.

El otro causante es la enfermedad profesional. Así se denomina a las enfermedades que se adquieren por realizar una actividad laboral que expone al peligro la salud de algún trabajador. En general, estas están especificadas en Ley General de la Seguridad Social, con el fin de hacer mucho más sencillo su reclamación para indemnizaciones.

Otros causas son la negligencia médica o los efectos de violencia o agresión. Las mismas pueden ser denunciadas para solicitar el pago de seguros o la cobertura de pólizas que permita la compensación esperada.

El peritaje en la valoración del daño corporal

La valoración del daño corporal es una rama de la medicina legal. Su aplicación es de gran importancia, debido a que interviene en un proceso fundamental como lo es la relación entre trabajador y empresa.

Precisamente por ello este trabajo suele ser realizado por personal experto. Son los denominados peritos en valoración de daños, o peritos de accidentes laborales (quienes analizan las causas del accidente y negligencias que derivaron el suceso). Los mismos se encargan de llevar a cabo todo el proceso de evaluación para así establecer un marco que permita comprender si los daños merecen o no una indemnización. En caso de que sea en un juicio, la evaluación la realiza un perito judicial.

El perito se encarga de revisar los daños recibidos por parte del implicado, luego los evalúa y da un diagnóstico que debe ser imparcial. En este se establece la posibilidad de recuperación, si existe. Asimismo, se consideran las secuelas que presentarán y si es posible que el trabajador desempeñe su labor nuevamente.

Lo que se busca con ello es contar con un mayor grado de objetividad, razón por la cual los peritos son sumamente necesarios para comprender la complejidad que implica la valoración del daño corporal. Su dictamen o informe pericial se presenta para tener un punto de vista experto de una persona externa.

Incapacidades que surgen tras una valoración del daño corporal

Después de realizar la valoración del daño corporal, el perito es capaz de concluir en diferentes tipos de incapacidades. Se agrupan de menor a mayor para comprender cuanto ha sido afectado una persona:

  • Perjuicio estético: el trabajador sufre consecuencias que afectan su calidad estética, pero no intervienen en su función laboral.
  • Incapacidad permanente: es cuando ocurre una reducción de la función laboral del trabajador, a raíz de un problema permanente, como lo es la pérdida de un órgano o extremidad.
  • Incapacidad permanente parcial: el trabajador pierde hasta el 33 % de su función, pero esto no le impide ejecutar tareas.
  • Incapacidad permanente total: el trabajador no puede realizar más su trabajo anterior debido a un deterioro de su capacidad. No obstante, puede realizar otra labor.
  • Incapacidad permanente absoluta: el trabajador es incapaz de realizar cualquier tipo de trabajo.
  • Gran invalidez: el trabajador no puede valerse por sí mismo. Es el caso de personas que perdieron la visión total o presentan algún tipo de paraplejía, o ha llegado a un estado de coma.